El Colectivo Avocado – Plantando aguacates allá por donde vamos.


Periko

Nací un día de septiembre de 1975. Justo el día que caducan todas las promociones de verano, el 30 de septiembre.

Desde pequeño ya era un tipejo raro, que se metía alubias en la nariz y fisgaba por debajo de las faldas del obispo de Oporto.

Cuando crecí me puse a estudiar económicas, porque de algo hay que vivir. Al final resultó que me pasaba todos los días metido en la sala de ordenadores, huyendo de la que entonces era mi novia, que como no le gustaban los pcs, me dejaba en paz en esos minutos.

Tardé 7 años en acabar la carrera, pero puedo decir que ya tenía mi web por entonces.

Como la universidad da tantas ventajas, conseguí unas prácticas en un comercio por internet, donde aprendí muchas cosas. Luego pasé a llevar la parte comercial de una empresa de programación de internet, donde aprendí muchas más. Al final estoy en una empresa de publicidad en internet, donde espero aprender más aún. De momento no creo que me haga rico. Pero aprender, por arrobas. Lo bueno es que mi trabajo actual es lo que me gusta y es genial.

En mi vida personal, no me gusta la gente. Creo que el sentimiento es mutuo. Qué le vamos a hacer.

Periko

Me gusta hacer el subnormal horas y horas pegado a la pantalla del ordenador. me gusta reirme, sea de la forma que sea. Me gusta el sexo, como a todo perro pichichi, y viajar y tal. escribir también me gusta, aunque no es mi fuerte. Me gusta la tortilla de patata, si puede ser caliente y con mahonesa, mejor. Me gusta oir música a todo volumen, razón por la que me estoy quedando casi sordo. Me gusta conocer gente, aunque luego no les soporte. Me gusta que me sorprendan y que me superen, como a todo el mundo. Me gusta fumar. Me gusta el café. Me gusta la soledad deseada y odio la obligada. Me gustan los días de lluvia si no tengo que estar debajo. Me gusta comprar camisetas de colores y con dibujos. No me gusta hablar por teléfono. No me gusta que me digan que tengo que dejar de fumar. No me gusta hablar de mis ligues. Si salgo los fines de semana, regreso a las ocho de la mañana normalmente.

Ah, y tengo una cafetera de émbolo.