El transporte público al trabajo

Wednesday, May 21st, 2008

Como buen preso, estoy condenado a trabajos forzados. ¿Aunque qué trabajo no es forzado cuando tienes que pagar facturas?

El sistema de transporte es muy bueno, unos barcos a remos, en los que todos tenemos que remar. Realmente tenemos dos opciones: pagar casi 60 maravedíes dorados o coger un remo y ale ale.

El ale ale no nos gusta mucho a los Planesianos (bueno, yo soy de Túnez, pero eso lo contaré otro día), así que pagamos todos con mucho gusto.

Hace un par de días, uno de nosotros intentó alcanzar la costa a nado. Decía: “El secreto consiste en que, cuando te canses de nadar, te haces el muerto un rato, y vuelta a empezar“. No sabemos si llegó o está aún haciendo el muerto por ahí. Las últimas apuestas le daban 100 a 1 a que estaba en algún bar de la Isla Latina tomando cañas.

El sistema de comunicación es completamente subterráneo. Al principio por lo visto construyeron túneles desde Isla Planesia a la península, pero tenían muchas fugas, y al final se han convertido en ríos subterráneos, por los que pasan cientos de barcas de remos, de todos los tamaños.

El deporte nacional de Planesia es el “yo llegué primero arriba”, más conocido por su nombre corto: “ya llegué yo primero“. No dan premios ni nada de esto, pero uy lo que nos podemos reir.

Decir de nuestro deporte nacional que es un deporte popular es decir poco. Lo practicamos todos, independientemente de la edad o condición física. Todos los emetreinteños se vuelven locos practicando el ya llegué yo primero.

Primero, hay que elegir el bote más cercano al túnel de salida, porque en el puerto paran varias barcas de remos seguidas, y no todas los puertos tienen la misma salida en el mismo sitio. Sólo los expertos jugadores saben escoger los sitios más estratégicos. Es como en las maratones: primero salen los profesionales, y luego van los menos profesionales. Pues esto igual.

El segundo paso es ejecutar correctamente la maniobra Kaspersky, y por último, correr hacia las escaleras de caracol más cercanas a la salida.


Ticket de ida y vuelta Planesia - Altocuello

Todos (niños, mayores, cojos, mancos, tuertos, abuelos en sillas de ruedas e incluso alguno que no tiene ni brazos ni piernas y se impulsa con su barbilla). Todos – repito, TODOS – juegan a este deporte nacional. No tengo fotos de este deporte, porque si te descuidas, viene un hombre malo y te quita los pantalones.

En mi próximo apunte a este diario, hablaré de los hombres malos…

La maniobra Kaspersky se les enseña a los niños antes incluso que el abecedario. Consiste en ponerse de espaldas al bote de remos, colocar ambas manos en la puerta superior del barco, luego los pies en la plataforma, para después empujar con el culo todo lo que se pueda, hasta hacerte hueco entre los demás usuarios del bote. Es el eje de El “yo llegué primero arriba”.

Perdonad, pero hoy he tenido un día hasta arriba de despiojar ñus, así que mejor continúo en otro momento, hablando de las normas de este deporte, de la maniobra kaspersky y de los ñús y de Pablo Duno Tersal…

…otro día

Mientras tanto, se agradecen todos los comentarios o preguntas que queráis hacerme sobre Planesia y el condado de la emetreinta.

Que hago yo aquí

Saturday, May 17th, 2008

Pues muchas veces me planteo esto. Sobre todo cuando miro a través de la ventana enrejada y veo la superficie de la isla quemada por el sol y la sal.

Es curioso, porque desde que he llegado aquí, no he olido el mar, y eso que ocupa casi la totalidad de lo que se puede ver desde mi ventana, pero no lo huelo. En cambio hay un olor como a quemado, a contaminación…

Los primeros días, el olor era más intenso, pero debo estar acostumbrándome a él. No se si viene de la cocina, que se encuentra en el extremo oeste o quizá sea que en el faro, el edificio más alto, en el extremo norte, quemen aceite para guiar a los barcos que navegan por la zona.

No voy a contaros toda la historia de por qué estoy aquí. Todos la sabéis. Al final he llegado a esta pequeña isla, frente a la costa de Alicante, junto con otros italianos, que también han venido a repoblarla. Ideas felices de nuestro rey (con minúscula).

Faro de Isla Planesia

Planesia debe medir unos 400 metros por la parte más estrecha, de norte a sur, y kilómetro y medio de este a oeste. Por el calor y la falta de lluvia, es imposible ver una sóla planta que no sean chumberas, uñas de gato y todo tipo de cactus.

Está claro, la isla se llama Planesia porque es como si la hubiesen alisado con una plancha muy grande. No hay playas, sólo acantilados, tan altos como el faro del norte.

Eso sí… el mar es de color azul intenso.

Hoy he dado mi primer paseo por la isla, y he visto muchas cosas. Ya os contaré…

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El autor: Pietro Occhiata



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