Madrid – El Preso de la Isla Planesia

…en el archipielago de la emetreinta

Que hago yo aquí

Pues muchas veces me planteo esto. Sobre todo cuando miro a través de la ventana enrejada y veo la superficie de la isla quemada por el sol y la sal.

Es curioso, porque desde que he llegado aquí, no he olido el mar, y eso que ocupa casi la totalidad de lo que se puede ver desde mi ventana, pero no lo huelo. En cambio hay un olor como a quemado, a contaminación…

Los primeros días, el olor era más intenso, pero debo estar acostumbrándome a él. No se si viene de la cocina, que se encuentra en el extremo oeste o quizá sea que en el faro, el edificio más alto, en el extremo norte, quemen aceite para guiar a los barcos que navegan por la zona.

No voy a contaros toda la historia de por qué estoy aquí. Todos la sabéis. Al final he llegado a esta pequeña isla, frente a la costa de Alicante, junto con otros italianos, que también han venido a repoblarla. Ideas felices de nuestro rey (con minúscula).

Faro de Isla Planesia

Planesia debe medir unos 400 metros por la parte más estrecha, de norte a sur, y kilómetro y medio de este a oeste. Por el calor y la falta de lluvia, es imposible ver una sóla planta que no sean chumberas, uñas de gato y todo tipo de cactus.

Está claro, la isla se llama Planesia porque es como si la hubiesen alisado con una plancha muy grande. No hay playas, sólo acantilados, tan altos como el faro del norte.

Eso sí… el mar es de color azul intenso.

Hoy he dado mi primer paseo por la isla, y he visto muchas cosas. Ya os contaré…

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