Mr. Pablo Duno Tersal

Escrito el 19/6/2008 – 12:00 am | by Pietro | -

Hace una semana iba en una barca de remos por los túneles subterráneos. Era una barca de estas nuevas, con menos asientos y más espacio para ir de pie.

No sé si habéis remado alguna vez de pie. Es chungo. Pero mucho. Es más fácil remar sentado, apoyando los pies en el suelo. Remar de pie implica que muchas veces te caes para los lados, hacia el frente y también de espaldas.

Por esto cuando entra algún viajero como el que acabábamos de recoger en el mar del cristal (una persona mayor, muy alta, con casi todo el pelo de la cabeza concentrado en su bigote), si estoy sentado suelo levantarme para dejarle el sitio. Pero el viajero se negó a sentarse, respondiéndome con una sonrisa. La verdad es que estoy hecho polvo así que el gesto de “párate” que me ha hecho con la palma de su mano derecha ha sido para mí como el de un jedi (a pesar de la altura del personaje), y una fuerza invisible me ha mandado de nuevo al asiento de golpe.

La barca de remos continuó navegando por todas las paradas, camino de su destino final. Era extraño, porque todos los pasajeros iban descendiendo de la barca, dejando más asientos libres libres que viajeros, pero el pasajero alto, con bigote blanco, no se sentaba. Casi al final del trayecto ibamos él y yo sólos en la barca y, señalando los tres asientos libres enfrente de mí, le pregunté por lo evidente:

¿No se sienta usted?

Él volvió a sonreir. Dijo un “no” con los labios pero no con la voz y movió ligeramente la cabeza hacia los lados, mientras cerraba los ojos. Llegamos a mi parada y me bajé, diciendo un adiós al pasajero.
mr pedete

Hoy volví a montar en otra barca de remos, en otro trayecto. Era hora punta y la barca estaba llena de emetreinteños. Yo iba medio dormido, adivinando mis ojeras en el reflejo de los cristales. Es que últimamente me doy mucha caña. Iba de pie, abrazado a la barra central de la barca de remos, bailando un chotis con ella mientras la barca saltaba entre las olas.

Así estaba, distraidillo, cuando en la parada siguiente embarcó de nuevo él, la persona alta y con el bigote blanco de hace una semana. Miró a derecha e izquierda, pero nadie le ofreció su sitio. Yo solté mi barra y él se agarró a la misma. Su mirada se cruzó con la mía, y al reconocerme, sonrió un poco.

Pero pronto se puso serio de nuevo. Miro a la gente de la barca, y volvió a mirarme a mí. Por primera vez oí su voz, aunque muy baja y a mi oído, preguntando: ¿te bajas en la próxima parada?. La verdad es que sí, respondí. “Mejor, mejor“, dijo para sí mismo.

Mr pedeteCuando llegamos a la siguiente parada, bajé delante de él, como me había recomendado.

El anciano aguantó unos segundos dentro de la barca, justo delante de la puerta. En su cara se podía ver una gran concentración. Fue entonces cuando lo oí. Bueno, lo oímos todos los que estabamos cerca. Un prrrfff, prfff, prrrff… fiuuuu que escapaba del culo del anciano. Un pedo de unos 10 segundos, con diferentes escalas y notas. Los de dentro de la barca, al empezar a oir (y oler) aquello, intentaron escapar, pero sólo el viejo pudo salir a tiempo. Y por las caras de los que se habían quedado dentro aquello no debía de oler especialmente bien. Creo que sufrirían ese olor al menos dos paradas más. Algunos lloraban y todo, como si les hubiesen rociado con un spray de pimienta.

El misterioso anciano y yo vimos marchar la barca levantando olas. El andén quedó en silencio, y el viejo se volvió hacia mí, ofreciendo su mano de jedi para que yo la estrechara.

Me presentaré: soy Pablo Duno Tersal. Estoy jubilado y mi única diversión es ésta, ir repartiendo justicia entre las barcas de remos. Entro en una al azar y espero a que alguien de los que está sentado me ofrezca su sitio. Si alguien lo hace, esa barca se salva. Si nadie me ofrece sitio, a pesar de ser una persona mayor y cansada, les perfumo el ambiente. Hace meses estaba sólo en esto, pero ya he convencido a unos cuantos amigos, ancianos como yo, para que hagan lo mismo. Piense la cantidad de legumbres que los jubilados…

Dios mío — le interrumpí — Entonces, el otro día…

Si, el otro día salvó usted a los pasajeros de aquella barca. Hoy éstos no han tenido tanta suerte.

No dijo más, ni yo podría haber añadido una palabra, de lo sorprendido que estaba. Volvió a estrechar mi mano, caminó hacia la salida hasta desaparecer por el final del andén.

Así que a partir de ahora cuando vayáis en una barca de remos y entre alguien mayor… cededle el sitio… puede que sea Mister P.D.T. (o uno de sus amigos), repartiendo justicia.

:)
  1. 7 Responses to “Mr. Pablo Duno Tersal”

  2. By Dani el alcalde on Nov 25, 2006 | Reply

    Por las mañanas al salir de casa, todos los días intento ir por la estrecha acera de mi concurrida calle. Ésto me resulta totalmente imposible pues los “amigos” del SAT de Fagor, que está debajo de mi casa, siempre aparcan su coche sobre la acera, haciendo que día tras día tenga que jugarme la vida e ir por la calzada a merced de los coches.
    He pensado en arrancarles el retrovisor, pero hacer esto me pondría a su nivel en cuanto a que estaría quebrantando las normas de buena conducta, también he pensado en entrar en la tienda y decirles que son unos incívicos aparcando ahí todos los días, lo cual tampoco he hecho pues seguro que me decían que solo eran cinco minutos, que que mas da, etc.
    En fin, pero creo que la acción Pablo Duno Tersal es una opción.
    ¿puedo contratarle o tendré que desayunar fabada?

  3. By Pietro Occhiata on Nov 26, 2006 | Reply

    Lo malo es que en espacios abiertos no funcionaría. En tu caso te recomiendo que entres en la oficina de fagor, y preguntes: “estos coches de ahí fuera son vuestros, no?”

    No esperes respuesta, tirate un par de pedos y añade:
    “que sepáis que ceno lentejas todos los días… volveré”.

    Después abandona el sitio.

    Al cuarto día los coches no estarán allí.

  4. By Viktor on Nov 27, 2006 | Reply

    O puede que el chico de la oficina no sea el mismo, jeje. Vaya personajes que te encuentras en el condado Piettro, y cuanta razon lleva don Pablo

  5. By la sombrilla insolada on Nov 27, 2006 | Reply

    Pues ese señor acaba de ser mi ídolo. Claro que yo casi siempre remo de pie, así que sería una de esas sufridoras, de esas heroinas anónimas que lo pasan mal por la causa. Pero estoy con él. ¡Arriba Pablo Duno!

  6. By Pietro Occhiata on Nov 27, 2006 | Reply

    Arriba !

  7. By DonPin on Dec 15, 2006 | Reply

    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA
    JAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!

    De verdad que hacía tiempo que no me reía tanto y me hacía falta. Gracias por la historia. Es buenísima y el tal Pablo un crack. A su modo, lucha contra el sistema . Arriba la asociación Flatulencias por la ciudadanía. Aunque puede que todo sea porque se aburre y no tiene otra cosa que hacer.

    Brazos,

    DonPin

  8. By Lourdes on Dec 21, 2006 | Reply

    Ayer eché de menos a Don PDT…Entré en el metro, y cuando iba a ir más hacia dentro del vagón, topé con una señora…”Si se mete para dentro dejaremos entrar a los 6 q todavía no han pasado…””Puedes entrar por otro lado”Y como los pobres chicos se habían abierto ya paso como habían podido…¿para qué iba a discutir?Saqué el MP3 y pensé…”A palabras necias, oídos sordos”.Me acordé del Sr PDT y reconocí que era una pena ser educada y no poder “expeler con ruido por la boca los gases del estómago” y dirigirlos a la cara de esta señora…

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El autor: Pietro Occhiata



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