Adiós a mi aparato de señales

Escrito el 7/2/2008 – 8:42 pm | by Pietro | -

Bueno, ya he vuelto de viaje. Supongo que escribiré de ciento en viento, pero bueno…

Os cuento una cosilla que me pasó el otro día en Isla Soleada (la única isla que huele a gofres). Venía yo muy contento por la calle, cuando ví la gran barca de remos de los donantes de sangre. Estaba tan contento que me dije: voy a donar sangre, claro que sí.

No se si os lo he dicho, pero estaba muy contento. De hecho hay gente que os confirmará que había un chico con gafas que iba cantando “I’m singing in the rain” por la calle a eso de la una y media, un martes cualquiera (era yo hablando por el aparato de señales con la Musa).

Como decía: en vez de ser una persona normal, montarme en una barca de remos e irme a celebrarlo, me digo: coño, los de donantes de sangre están con el bus ahí, voy a donar.

Como eran las 13,30, al llegar a la puerta del autobús de donación, me digo: hombre, habrá que comer algo antes… y por no abusar de los de cruz roja para que me dieran un bocata ellos antes de donar, me fui al Rodilla de la esquina a comprar unos sandwiches.

Y estaba yo sentado, debatiéndome entre el sándwich de pavo con manzana y el sandwich de ahumados cuando me viene un niño de unos 10-12 años, marroquí, y me empieza a pasar las manos por encima de los sándwiches. No sabía lo que quería ni lo que decía, y al final me di cuenta que lo que quería era un sandwich.

Dame un poco dame un poco po favó

Así que le dí medio de pavo y el niño se fue

Según el niño sale de la tienda, me digo: eh eh eh, la cartera. Pero tras palmarme un poco en el abrigo, ahí estaba, junto a mi pecho. Uff… Quizá debería darle la cocacola al niño, total, no me la voy a tomar entera… y el actimel este también, que además no lo he abierto aún…

Sí, amiguitos, salí con la cocacola y una mierda de actimel que me habían dado, y fui al encuentro del niño. No aparecía por allí, así que al final volví al bus de donación, y cuando estaba a punto de entrar…

…me di cuenta…

…El móvil…

…Me palpé, me volví a palpar, me rebusqué en los bolsillos…

Mierda… me había robado el móvil aquél niño.

actimel.jpg

Y no me dio rabia el haber perdido todos los teléfonos, sobre todo teléfonos que son imposibles de reemplazar, como los de mis contactos profesionales, o de gente sin email o con la que no tengo la posibilidad de contactar. Ni el perder la foto de la musa llamando por el móvil. Ni las melodías. Ni el riesgo de que el niño o su padre llamaran a Nador preguntando por la p. de su madre, con la correspondiente risa en la factura. Ni los 159 maravedíes del móvil que me he tenido que comprar. Ni el tener que ir ahora a denunciarlo a comisaría. Ni el haber tenido que ir al corte inglés a hacerme un duplicado. Ni haber perdido la tarjeta de amena, que conservaba desde hacía más de 9 años. Ni la rabia y el haber querido pegar a un niño de 10 años con un actimel en la cara para protegerle de agresiones externas, como dicen en el anuncio. No no no.

Lo que más rabia me ha dado es haber pensado si al niño le daría asco beber de la misma lata de cocacola que yo y haber pedido un vaso de plástico nuevo para que se la tomase. Soy imbécil.

Y todo esto pasa por el archipiélago. Y tengo la casa sin recoger. Y no sé lo que hacerme de cena. Todo esto.

:)
  1. One Response to “Adiós a mi aparato de señales”

  2. By Bb on May 9, 2008 | Reply

    Mira rey
    yo trabajo con niños de estos y sinceramente, por muy diez años que tengan yo fletaba un avión sin tren de aterrizaje y nada más llegar al espacio aéreo marroquí los empezaba a soltar uno a uno.
    Es lo que hay.
    Luego hay una minoría muy maja que se esfuerza muchísimo y lo que quiere es trabajar y estar tranqui. Estos son los que te compensan el trabajo.
    En fin un saludo.

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El autor: Pietro Occhiata



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