Regreso de Heroes
La expectación era impresionante, probablemente el grupo de rock más importante en este país volvía a los escenarios después de 11 años de silencio. Para muchos será el retorno de Heroes del Silencio, para otros con los que comparto generación será la primera vez.. Por fin se podrá llenar ese vacío musical, oír los hemos oído, ver los hemos visto, pero nos falta sentirlos sobre un escenario.
Y es que hace una semana que salieron a la venta las entradas para el concierto de Zaragoza:
- 12 de octubre en el estadio de La Romareda
- 37.000 entradas
- Venta entre tiendas y cajeroes Ibercaja
- Entrada general: ~40€
- Entrada preferente: ~60€
A las 00:00 del 1 de marzo empezaba la fiesta por conseguir esas reliquias. Diez minutos antes ya se formaban filas generosas en los cajeros. Hablando con otra gente distribuida en otros cajeros de Zaragoza daban un cifra similar, ¡¡como media las colas medían 50!!, ojalá fuesen solo 15. Ibercaja tiene 982 cajeros repartidos por la península, supongamos que el 75% de ellos estén capacitados para vender entradas: 500 cajeros, supongamos que el 75% están en zonas con seguidores de Héroes: 375 cajeros, supongamos unas media de 50 personas por cajero: 18750 personas, supongamos que todos comparn 4 entradas: 75000 entradas. Uf, me parece que no va a llegar para todos.
En eso que dan las doce campanadas y ante la avalancha de peticiones se bloquean todos los cajeros. Los primeros en las filas se dan de cabezazos contra los bordillos, los últimos se felicitan porque se les brinda otra oportunidad. Aunque la incertidumbre reina, ¿cuándo volverán a estar operativos? Las sucursulas se van vaciando a eso de las 01:30, pero un irreductible grupo de seguidores se mantienen despiertos, probando si rueda la fortuna a lo largo de la madrugada con nulo resultado.
En paralelo también se ponían a la venta entradas en algunas tiendas que abrían a medianoche con motivo especial. La expectación era semejante y en poco menos de dos horas se habían agotado todas las entradas, las caras, las baratas y las de pega. El fenómeno arrasaba, ni punto de comparación con conciertos recientes de los Rolling Stone o Aerosmith por poner unos ejemplos. Por supuesto las entradas que se vendían al día siguiente en el resto de tiendas fueron un visto y no visto. La mitad de las entradas ya estaban vendidas.
Después de descansar tras una larga noche, uno se levanta sabiendo cuándo y cómo se van a vender las entradas de los cajeros. Nueva fecha y nuevo método: el sábado al mediodía mediante llamada telefónica. Esta es la nuestra, hay que montar un buen dispositivo para sacar las entradas necesarias sí o sí. Un móvil por cabeza para bombardear a las centralitas y las tarjetas precisas para no hacer corto.
Cuatro amigos incansables se ponen a ello. Alguna llamada previa por si abren las centralitas antes de la hora, pero los primeros sonidos de comunicando nos dicen que no. 12:00, los pulgares adquieren velocidad para marcar EL NÚMERO: comunicando>. Rellamada: comunicando, rellamada: comunicando, … así hasta la saciedad. Pasaban ya tres cuartos de hora desde el inicio y la moral iniciaba la decadencia, pero en una llamada dió tono, un rayo de luz en forma de cuatro entradas nos devolvía la esperanza para conseguir otro pack. La maratón acabó a las 13:30, con el objetivo conseguido y dos móviles sin batería. Echando cuentas, llamábamos cada 6 segundos, unas 10 llamadas por minuto cada persona, 40 llamadas por minuto entre los cuatro: hicimos en ese tiempo 3600 llamadas. Aún me duele el pulgar desde esa mañana. Algunos datos apuntan que las centralitas llegaron a recibir 90.000 llamadas simultáneas, gran invento el de la rellamada, no me imagino todo el rato marcando los 9 números. Como tampoco me imagino ese número de llamadas con los antiguos telefonos de disco, te podías morir si querías realizar un gran número de llamadas seguidas con ese aparato.
Hacia las 16:00 de esa misma tarde Ibercaja hacía oficial que las entradas se habían agotado. De nuevo se habían superado las expectativas de venta. Como curiosidad observamos a como van las “pujas” por internet (entre comillas porque todo el mundo sabe que esta prohibida su reventa, pero gente muy amable las regala si compras carísimos boligrafos o algún CD de la banda), 200€ suele ser el precio estandar. Hay algunas por 400€ e incluso más, pero a esos seguro que se les ha formado algún coágulo en el cerebro para poner ese precio. El siguiente martes se confirmó que habrá un segundo concierto de Héroes en Zaragoza, en el mismo escenario pero dos días antes, mismo número de entradas y precios. Una de las primeras cosas que se me vino a la cabeza fue la cara de alguno que haya pagado una barbaridad por alguna de las entradas de internet que comentaba antes, cuanto menos graciosa.
Pero eso ya no me importa, ya soy feliz. No podré mirar de cerca a la cara a Enrique Bunbury o a Juan Valdivia como algún afortunado pero sí que podré sentir su música. Aunque para ello aún hay que esperar muchos días.








