El Colectivo Avocado – Plantando aguacates allá por donde vamos.


18 September, 2007

Preguntas sin respuesta (II)

Category: Cuento Cadena,OsKar – Oskar 11:07 am

Hace ya bastante tiempo que empecé esta historia, así que recomiendo a los que no se acuerden que echen un vistazo a la primera parte. Aprovechando que como vereis hoy me encuentro especialmente inspirado (dos entradas y actualización de perfil) voy a continuar la historia.
Nos habíamos quedado con nuestra victima abrumada ante la pregunta de cómo era posible que desconociera quién era el grandioso Pepe.

Fulano – Pero hombre, si Pepe es un crac.

Crac: término aplicado a cualquier persona que significa que el citado sujeto es un portento en alguna faceta cualquiera, puede ser desde la capacidad de resolver un puzzle de 8000 piezas hasta ser capaz de comer 20 huevos duros de una sentada.

Un crac, Pepe es un crac, muy bien, bien por Pepe.

Fulano – ¿No sabes quien es?.

Tú con cara de poker – Puessss, ¿un crac no?.

Fulano – ¡¡Pues claro que sí!!, un máquina, ya sabes quien te digo ¿no?.

Tú con cara de poker -…

Se produce un silencio incómodo en el que se oyen de fondo algunos pasos por el pasillo, un pájaro que se posa en la ventana del despacho, y un sonitono de la cabalgata de las Walkirias.

Fulano – Que sí hombre que sí, si lleva trabajando aquí toda la vida.

Te quedas mirando fijamente al sujeto, parece animado con la … ¿conversación?, está entregado a mostrarte que Pepe es un crac, un máquina y lleva trabajando allí toda la vida. Pepe es un tío grande, majo, simpático, pingoletero y cascabelero. Pepe es la solución a tus problemas, es colega de este tío tan salado, Pepe es una señal en tu triste vida, un soplo de aire fresco, y…

Tú cometiendo un grave error – ¿Y dónde trabaja? .

Fulano con un set point – Pues aquí, a ver si no le vas a conocer y te piensas que es otro.

Tú tratando de devolver la pelota – Joder, Pepe, esteeee…

Fulano – Si no sabías quien era haberlo dicho.

Set point para Fulano.

Vuelta al trabajo

Category: OsKar – Oskar 10:25 am

Dos eventos suelen verse colmados de buenos propósitos futuros, uno es el fin de año, otro es la vuelta de las vacaciones. Vacaciones que al final damos por sentado que hemos disfrutado en algún momento del verano; aunque en muchos casos, el mío al menos, no han pasado de una breve escapada de la ciudad a no menos de cincuenta kilómetros.

Buenos propósitos para la vuelta al trabajo, ganas de hacer que este año laboral sea un trampolín desde el que dejar atrás las cosas que no nos gustan de nuestro devenir diario, proyectos innovadores, ideas prometedoras, libros que leer, y un largo etcétera de cosas que hacer con ánimo y felicidad.

Entonces llegas a tu lugar de trabajo, abres la puerta de tu despacho, miras y ves lo mismo que dejaste el día anterior, piensas que después de todo no te has ido, que has estado allí siempre, que llevas allí varios años, en cuerpo intermiténtemente, en mente constantemente. Y vuelves a pensar que seguro que este fin de semana te tocará la primitiva mientras enciendes el ordenador en cuyo zumbido se deshace tu sonrisa.