El Colectivo Avocado – Plantando aguacates allá por donde vamos.


19 July, 2006

Cuento cadena: las hormigas trepan desde el patio (III)

Category: Periko – Periko 10:01 pm

Y es que no solía corregirse, pero se dijo: joer, será la carcoma quien me carcome la ropa, no? Las hormigas lo único que me producen es un hormigueo.

Efectivamente, era la carcoma. Unos bichos mucho más grandes que las hormigas, que no hacían más que meterse con ellas. Eran de lo más abusonas. Decían que la madera era suya, a pesar de la carpintería de toda la casa era de aluminio imitando madera y las camisas estaban hechas con algodón y lycra (bueno, tenía una de lino, pero eso es otra historia).

El martes le vino una hormiga llorando. Que si es que me ha dicho una carcoma tal, que si cual. El personaje del cuento cadena escuchaba pacientemente a esta hormiga pusilánime (joer, siempre pensé en usar esta palabra en un contexto). La escuchaba con calma, ella sentada en la rodilla desnuda del personaje. “que es que me dijo que era una chiquitaja y…”

“Ottias”, gritó el personaje, justo cuando miró al frente al intentar abstraerse del rollo de la hormiga. “Ottias”, repitió, mientras se ponía en pie y la hormiga trataba de agarrarse a los pelos de las piernas.

“EL POSTER DE WILLY DE VILLE NO, COÑO !!! ”

Hasta las tres carcomas que estaban carcomiendo el poster se acongojaron al ver la reacción del personaje.

“Me cago en todo lo que… ” iba diciendo mientras corría hacia el poster (horrible por cierto), de la pared…

(continuará…)

6 July, 2006

Prometo que esta es la última vez

Category: Periko – Oskar 12:24 pm

Tantas dudas, tantas dudas…

Se acabó, triste es pedir pero volvemos fuertes.

Reflexiones mirando a un aro

Cuento cadena: las hormigas trepan desde el patio (II)

Category: Cuento Cadena,OsKar – Oskar 10:48 am

Decidió que después del robo, viviría como una hormiga más, su casa sería un hormiguero.

Poco a poco se fue acostumbrando a convivir con ellas, hay gente que tenía un perro, un gato, un acuario, él tenía hormigas. Observándolas se dio cuenta que después de todo no era tan tremendamente desalentador ser humano. Después de todo las hormigas no tienen conciencia para poco más que acumular comida y comerla. Él podía ir a trabajar, tomar una cerveza con los amigos, cantar en la ducha, soñar despierto, pensar en lo pasado y lo futuro…

Todas esas cosas pensaba, y se acostumbró a dejar en casa siempre algo que atrajera a los simpáticos insectos, para que así nunca estuviera sólo. Una mañana se levantó y comprobó que en su armario se habían instalado un grupo de hormigas, al principio no le dio mayor importancia, pero luego se dio cuenta de que estaban ocupando su espacio y destrozando sus cosas, ya no eran tan útiles.

Las camisas carcomidas, los zapatos inservibles, por no comentar nada de otros utensilios que acostumbraba a utilizar para cocinar y comer… En su casa se había instalado el caos, y lo peor de todo es que ya no era capaz de matarlas, las tenía demasiado cariño.

Pasó días mirando furtivamente el departamento de insecticidas en el supermercado, pero cada vez que cogía un bote un escalofrío le recorría la espalda, y pensaba que después de todo él era el culpable de esa situación, él las había llamado en cierto modo.

Una tarde de sábado, sentado en el suelo, cubierto de hormigas, tomó la decisión más ingrata de su vida…

(continuará)