26 April, 2006
Lo prometido es deuda, hace ya bastante que comencé esta “monologo-trilogÃa”, hoy continuamos con la segunda parte.
Lo habÃamos dejado en que dijerais lo primero que se os pasa por la cabeza cuando escucháis o leéis las palabras:
- Perro, Gato, Rata, Café y Mar.
Fijáos que son palabras de un alto contenido intelectual, capaces de motivar gran cantidad de pensamientos, pero estáos cagaditos que en breve desentrañarán vuestros más ocultos deseos, motivaciones, frustraciones, filias y fobias. Y todo esto después de unas trescientas advertencias de que te tomes en serio el test (sÃ, no te rÃas, que todavÃa te cae la maldición del monje chungo y te pasas cinco años meditando y levitando en una montaña perdida).
Bueno, sin más dilación, os abro mi mente y mi corazón y confieso avergonzado lo que me pasó por la cabeza al leer estas palabras:
- Perro: Caca (suelo ir andando a casi todos los sitios).
- Gato: Satán (odio a esos animales, les tengo alergia, miran chungo y hacen lo que les da la gana siempre).
- Rata: Baldomero (es el nombre en clave de un amiguete que no paga las copas ni harto de grifa).
- Cafe: Camarero cabrón (dicesé del jambo que cuando todas las mañanas en el curro bajo a la cafeterÃa, me ignora mientras pone cafés a las tÃas buenas).
- Mar: Tiburón (siempre que entro en el mar me imagino la escena del tiburón y de pequeño corrÃa como un imbécil presa del miedo).
Ahora es cuando analizamos mis pensamientos y podemos llegar a entender la clase de persona que soy gracias a mis respuestas condicionadas por la sociedad que me atormenta. Agarráos que alguno se va a caer de risa:
- El Perro es mi personalidad. Vamos, que soy un mierda. Y todo porque los transeuntes de mi ciudad se dedican a pasear a sus canes para que lo dejen todo perdido. ¡Claro!, como en el Tibet son todos muy civilizados, resulta que los perros van al baño y cuando piensan en uno no piensan en cacas, ni pulgas, ni mordiscos, ni ladridos a las dos de la mañana.
- El Gato es mi pareja. Soy el novio de Satán. Eso explicarÃa algunas cosas… Pero no puede ser, todo el mundo dice que soy un demonio de hombre, y mi novia es muy buena. ¡¡Cariiiiiii!!, lo siento, este test me lo ha mandado alguien malo que quiere que te chines conmigo.
- CuidadÃn que la Rata es la personalidad de mis amigos. Vamos a ver, mis amigos son unos cabrones con pintas, pero restringir la personalidad de las personas a las que más odias a peña que no te invita a copas nunca… ¿Todos mis amigos son como Baldomero entonces?, pero si Baldomero es majo, sólo que un poco tacaño.
- Cafe=Sexo. ¡¡BASTAAAAA!!, me han matado, ahora cada vez que haga el amor con mi novia me acordaré de ese capullo de camarero que no me hace ni puñetero caso. ¿Si me hiciera caso el camarero?, ¿todas me harÃan caso?. Porque si es asà me cambio de bar y tan contentos.
- Y el Mar es ¡¡TACHAAAAAAAAN!!, mi propia vida. Steven Spielberg ha condicionado mi vida con su pelÃcula. Claro, eso explica que las nuevas generaciones que han crecido viendo “Los vigilantes de la playa” vivan tan bien, es una vergüenza y una injusticia.
Como podréis comprender, con estos resultados se pierden las ganas de continuar con la vida de uno. Más aún cuando el test insiste en que los resultados son infalibles (como el Papa). Uno se siente mal cuando descubre que es un cacas y que duerme con Satán.
Dado lo jocoso en sà de lo que he escrito no me extiendo, os dejo que la imaginación os haga partiros de risa. Siguente pregunta:
- Pensad en las personas que os recuerdan a estos colores:
- Amarillo, Naranja, Rojo, Blanco y Verde.
Temblad, temblad. Los chinorris malos saben cositas a partir de esos colorines.
Continuara…
20 April, 2006
Se quedó sentado en la barra del bar hasta que el camarero le dijo que se fuera. Le dio igual, se mantuvo señalando el vaso vacÃo. Ya se habÃan ido las rubias de bote que suelen entrar en los bares para encontrar a cualquier persona que nunca pisará un bar a esas horas. Ya se habÃan marchado los triunfadores que llegaban allà a rumiar la miseria de su soledad, y los solitarios que sin saberlo triunfan desde su anonimato y su aparente tranquilidad.
Estaba sobrio, pero una sensación de embriaguez le mantenÃa allà mostrándose impasible a los gritos del camarero. Allà se mantuvo hasta que el echaron de malos modos, y sentado en la acera se quedó sonriendo y pensando que después de todo no era tan importante que se hubiera quedado aparcado en las ganas de ser diferente de los que buscan rubias de bote, triunfadores, o perdedores.
Después de todo, seguir a contracorriente era una opción como otra cualquiera. Él se quedaba allÃ, hasta que llegara algo que le hiciera irse a otro lado.
Recordando aquella historia de “Whisky solo” que se publicó en los Jueves Amarillos por Pedro del Bosque
18 April, 2006
“Lo sé, primero digo que sÃ, y luego me pierdo por los caminos…
Hace tiempo que dije que volvÃa, pero es que de vuelta de Tenerife me he ido parando por tantos sitios, y he conocido a tanta gente, que me ha sido imposible devolver los jueves amarillos a este pequeño continente que habitamos los islandeses.
Si Pietro habla de Planesia, algún dÃa deberÃa hablar yo de Islandia. Pero eso será otro dÃa.
Llevo varios dÃas vagando y no encuentro el camino a Planesia, se supone que he de ir allà un dÃa de estos para visitar viejos amigos, algunos están presos, otros viajaron en busca de fortuna (dicen que en Planesia hay mucho oro). Yo de momento no me animo a ir allà de ninguna (de las dos) maneras.
Pasé ayer toda la tarde sentado en un banco, en la calle principal de un pueblo desconocido, cerca de la costa andalusÃ. Por allà pasaban sirenas con extraños trajes. Pensé que las cosas no eran como antes.
Hace tiempo las sirenas sonreÃan. Y al pasar dejaban un halo de misterio. Por supuesto que no todo el mundo ve sirenas en las mismas miradas, pero es que las miradas ya no nacen de ninguna sirena. Hace tiempo sentarse en un banco era un momento de ensueño en el que existÃan razones para imaginar que existÃan las hadas y los ogros, aunque estuviera totalmente claro que nunca ibas a ver a ninguna de ambas maravillas. Y ahora encuentras a gente disfrazada de hadas y ogros, y se pierde la necesidad de imaginar historias con tan malos actores.
Por eso pasé toda la tarde sentado en el banco, esperando que pasara una sirena, pero no pasó ninguna. Tampoco logré imaginarme ningún hada ni ogro. Y asà anocheció y me quedé allà dormido.
Soñando que, hubo un tiempo, en el que las sirenas sonreÃan.
Hasta Pronto.”
Pedro del Bosque mandó una carta, tiene miedo de que le olvideis, esperemos que vuelva antes de que eso pase.
17 April, 2006
Vaya “jartá” a trabajar que ha sido esta Semana Santa. SÃ, ya sé que hace tiempo que aquà no se publica nada, que tenemos una de las trilogÃas “Test de personalidad” en un aparentemente indefinido suspenso, que Planesia parece demasiado lejos de mi Islandia natal como para escaparse un par de dÃas a compartir risas, pensamientos y ron-cola.
Vaya “jartá” de estrés llegar al trabajo y darse cuenta que este momento en el que escribo son los primeros cinco minutos en una semana que estoy delante del ordenador y no estoy trabajando. Da lo mismo, este paréntesis tiene los segundos contados, que mañana hay más entregas de trabajo.
Y aquà llueve, en el techo de mi despacho sin ventanas se oyen las gotas, y los coches no dejaban pasar a más de veinte por hora por la ronda del condado.
Pero en “mis borradores” hay tres historias, aparte de la segunda parte de mi test de personalidad. Y en mi cabeza siguen naciendo ideas aparte de todo esto que es mi dÃa a dÃa. No os preocupeis que desde este colectivo se siguen pensando letras.
Descubriendo el concierto de Dani Flaco en Sala Clamores.
6 April, 2006
Si no aprendiera con cada andar,
me dejarÃa llevar por corrientes.
Si no tuviera que caminar,
bailarÃa al ritmo del resto de la gente.
Si no pensara, que puedo cambiar,
me sentarÃa para sólo verte.
Si dejara de confiar,
ya no tendrÃa que esconderme.
Queda sujeto a los sueños,
los pasos que siempre te guÃan,
no pienses que son pequeños,
corre más que la policÃa.
Deja colgado en la pared,
el recuerdo de lo pasado,
no tropieces otra vez,
en lo que te ha atormentado.
Y brilla cada dÃa que te enciende,
y brilla cada noche que se apaga,
que se queden sin comer,
los miedos a no tener nada.
4 April, 2006
“Ajuste de cuentas” se llama el último trabajo de Quique González. Cuatro canciones nuevas y muchas de las de siempre. Muchas digo, porque a pesar de contar sólo con cinco discos anteriores a este (Personal, Salitre 48, Pájaros Mojados, Kamikazes Enamorados y La Noche Americana) son tan buenas todas sus canciones que darÃa para rescatarlas todas.
Un Músico de Guardia que es capaz de dejarse en el escenario, ya no sólo su voz, ya no sólo su alma, todo, todo él en un escenario.
Por supuesto que no voy a decir que no soy un incondicional de este Músico, y que por lo tanto no voy a tratar de vender este disco más de lo que lo he hecho en el inicio del post. Pero es que de todo se aprende.
Ver el concierto y encontrarte con todos los músicos disfrutando con lo que hacen, te hace sentirte feliz contigo mismo cuando tú también has decidido hacer las cosas sólo por disfrutar. Todos tenemos ese sueño perdido en el alma que los seres racionales machacan con cifras, plazos y vaticinios. Por eso ver que alguien sigue adelante con el suyo con esa delicadeza es un soplo de aire fresco.
Muchos nos hemos escondido detrás de miles de máscaras, pero seguimos siendo los mismos, por encima de los números, de las razones, de las opiniones.
Escuchando “Pequeño Rock&Roll” de Quique González