Detrás de todas la cosas que no ves de mà cuando estoy como ausente.
Detrás de los lugares en los que habito cuando estoy a tu lado callado y parece que pienso cosas tristes.
Detrás de los recuerdos que me asaltan cuando ando solo por la calle y la gente que cree que me conoce me saluda como si realmente les importara que me importase.
Detrás de todas las verdades que digo.
Detrás de todas las mentiras que escuchan.
Detrás del tiempo,
de los caminos,
de los océanos que todos quieren surcar para ser aventureros.
Allà estaré cuando creas saber lo que pienso cuando escribo por escribir.
“Aquà las cosas son todo menos lo que parecen, después de dos noches bailando (cosa que nunca supe hacer) sin parar, creo que he descubierto el lÃmite de mis caderas. Un grupo de la ciudad me ha aceptado como uno más de ellos, y me han descubierto como una persona graciosa y extrovertida. Debo confesar que estoy pasando unos dÃas inolvidables y que todo este tiempo encerrado en aquel bar me resulta ahora algo lejano e inútil.
Las cosas dependen demasiado del cristal con el que se miren, sobre todo para personas como yo, que se pasan el dÃa cambiando el color de sus gafas.
Ayer me encontré con un conocido en una de las fiestas a las que ultimamente acudo, me informó de que mis postales te llegan, que le habÃan gustado, y luego como un puñal en el pecho me espetó “Pero te noto cambiado, ¿estás demasiado feliz para lo que escribes no?”.
Estar demasiado feliz…
Estar…
…demasiado…
…feliz.
“
¿Puede Pedro del Bosque ser feliz sin que deje de ser Pedro del Bosque?.
Estuve escuchando “El perrito faldero” de Miguel Dantart mientras transcribÃa la postal de Pedro.
El otro dÃa me quedé sin baterÃa en el MP3…y… ¡madre mÃa las conversaciones de la gente!
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Una señora le iba contando a otra que a su hijo le llamó 3 veces una chica, y le dejó las 3 veces el recado a la madre, y a la 4ª la chica preguntó:
“Señora, ¿ud le da los recados a su hijo?â€
“SÃ, claroâ€
“Entonces, ¿por qué no me llama?â€
“Hija, imagÃnatelo. Ten un poco más de orgullo, porque yo a un chico le llamo 1 vez o puede que hasta 2, pero la 3ª no llega…A buen entendedor, ¡pocas palabras bastan! Pues que pasa de ti, bonita, ¿te lo explico mejor?â€
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Yo pensé…simpática la señora…pero llevo tiempo pensando en esa chica…pobre…Hay veces que las cosas no las ves tan claras, te agarras a un clavo ardiendo…â€será que su madre no le da el recadoâ€, “será que está liadoâ€, “será que…†SERà QUE ES UN COBARDE (y soy muy diplomática, que se me ocurre algún que otro calificativo…),¡¡ QUE YA VES TÚ LO QUE LE COSTARà LLAMAR Y DEJAR LAS COSAS CLARAS!! Cobarde y agarrado, y no voy a entrar en tópicos de procedencias, que si no van a malinterpretar el post…y no, es simplemente trascripción de la conversación y reflexiones propias.
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Bueno, que hoy han definido un blog como el sitio en el que escribes lo que nadie te ha pedido, y yo voy a hacer honor a la definición…
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La otra conversación es más divertida…
Un chico, contándole a sus amigos que habÃa amanecido en una casa desconocida, que se ve que se habÃa emborrachado la noche anterior…y se despertó en una casa extraña, entre desconocidos dormidos…Y abrió la puerta y se marchó. Sus amigos le preguntaron:
“¿Y no les despertaste? ¡¡A saber que harÃas por la noche con la chica!!â€
“No, no creo que hiciera nada, porque miré enseguida a ver si todavÃa conservaba el condón…y sÃ, lo tenÃa en el bolsilloâ€
“A ver si lo hiciste sin condón y resulta que la dejaste embarazada…â€
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Y se acaba la historia, que llegó mi parada… ¿De verdad pasan estas cosas?
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Un grupo de amigos que habÃan quedado en una plaza de una ciudad cualquiera. Ni la plaza ni el tiempo ni la ciudad ni el idioma en que se hablan tiene importancia para la historia.
 Una persona de la misma edad que el resto llega al grupo de amigos, que están hablando entre ellos
  - Perdonad por llegar tarde — dice el desconocido al grupo — y perdonad por interrumpir — dice al ver las caras extrañadas de los otros cinco.
 - hola, te podemos ayudar en algo? — dice H, el más alto del grupo y el que siempre responde en cualquier caso. H siempre habla cuando no debe. Eso dice I, su novia. I siempre se mete con H, aunque le quiera con locura.
- Hola, H., no me toques los cojones que llego estresao del trabajo, que todo el dÃa hemos estado con movidas y no he parado. Dónde vamos a ir? os apetece ir al cine?
 - Perdona — (insiste H.) – ¿cómo sabes mi nombre? ¿quién eres?
- H, tio, que no me toques los cojones, hombre, que ya te digo que vengo estresao. Llevo un mes y medio sin parar por casa, y el viajecito ha sido de muerte, con un tÃo con un tatuaje en el brazo, hecho a mano, que ponÃa “Ciapeau”.
 - Oye, yo a tà no te conozco, tio. No me toques a mà los cojones.
Entonces es cuando la persona que se ha presentado a aquel grupo, que como sabemos o no sabemos está en una ciudad cualquiera a cualquier hora en cualquier plaza… mira a aquellas cinco personas y ve en su expresión que ellos no saben quién es el recién llegado que les habla tan familiarmente, y que se está metiendo con H. Aunque el que H se meta en problemas con un desconocido es algo que no les sorprende porque tiene ese raro don, y su novia, I, le quiera mucho a pesar de estos defectos que ella ve compensados por cosas que el resto también conoce.
 - A ver, H. Me estás diciendo que no me conoces?
- Creo que ninguno te conocemos ni sabemos quién eres, dice J, otro de los del grupo.
A esto la persona que se ha presentado al grupo, que como parece ser por cómo se están escribiendo estas palabras, es el protagonista de la historia, aunque no lo sabemos aún (llamémosle X), pone cara de extrañado y dice:
- Venga, joer, no os paséis.
 Y sacando su carnet de identidad, y tapando con un dedo su fecha de nacimiento (que aunque esté por el revés, X tiene mucha aprensión sobre que la gente sepa su edad), dice:
- Es que no reconocéis a X??? (dice con una sonrisa amistosa en la boca y citando su verdadero nombre, que posiblemente nunca sabremos, porque al autor de esta historia completamente ficticia le resulta bastante supérfluo citarlo o considera que es tarde y deberÃa estar durmiendo, y hasta puede que no citarlo le resulte un bello giro literario o quién sabe, quizá el autor esté demasiado sordo y presenciase la historia y ahora se averguenza de no haber oido el nombre en el momento debido)

 - de dónde has sacado esa cartera, cabrón (dice K, señalando a la cartera de bolsillo de donde X ha sacado el carnet)
 - K, te estás pasando.
- Mira, no sé quien eres (dice K), pero tu no eres el de la foto, ni esa cartera es tuya, y vas a tener que dar muchas explicaciones.
 Es entonces cuando X se mira a un espejo de un comercio que hay en aquella plaza cualquiera de una ciudad que tiene nombre pero no sabemos, y dice entre dientes, mirándo la foto del carnet:
 - mierda de vida (a veces)
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(nota del autor: porque hay veces que la vida, en ese camino que dice Oskar, te lleva y te trae y tu crees que eres quien sigue un camino. Y crees que, como X, vas hacia algún lugar más o menos previsto, pero que piensas con fé que alcanzarás…
Y un dÃa descubres en el espejo que ni te pareces a la foto de tu dni de hace unos meses, y te vuelves a mirar en el espejo, entre el vapor que llena el cuarto de baño cuando X, que puedes ser tu mismo, al ducharse, provoca en el ambiente.
Y te preguntas que si ha merecido la pena. Y a veces dices que sÃ. Y a veces… que no.
Y guardas tu dni en tu cartera, y luego la cartera en el bolsillo.
Y te sigues afeitando.
Y un dÃa más acaba de comenzar.)
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Un abrazo, Oskar. Como bien sabes los planesianos y especialmente las musas, (y muy especialmente mi musa) espera la vuelta de los jueves amarillos.
Dicen que los pasos que damos tienen parte de otros pasos que otros dieron antes. Dicen que muchas veces caminamos sin saberlo a un punto que será importante en nuestra vida, y que mientras caminamos buscamos cosas que después de todo tampoco merecen la pena.
El caso es que buscar, buscamos, pero luego podemos encontrarnos con cualquier cosa. Qué es buscar, quizás es ir a por lo que quieres, o quizás es confiar que acabarás encontrando algo que quieres. Quién es más féliz, quien encuentra su sueño, o quien descubre que siempre quiso hacer lo que le trajo la casualidad.
Hace unos dÃas, una de esas bromas que solemos gastarnos el amigo Periko y yo desembocó en la mención de una antigua historia, la de Damocles. Después de mencionarlo en la conversación, he de reconocer que me di cuenta de que realmente no tenÃa mucha idea de lo que realmente habÃa hecho esta persona que tanto mencionamos en los momento de tensión.
El caso es que la historia de este hombre, más bien dirÃa la leyenda, habla de que era un cortesano de la antigua Siracusa (Sicilia) bastante pelota con el tirano de la misma. El tirano Dionisos, harto de aguantar a Damocles diciendo constantemente lo dichoso que era por tener tanto poder y tanta gloria le invitó a pasar un dÃa en su palacio disfrutando de todos sus privilegios.
En la cena que llevaron a cabo, Damocles recibió el trato de un rey, los mejores manjares y vinos, todos le adulaban, aquello le parecÃa maravilloso. Pero alzó un momento la vista y vio como sobre su cabeza habÃa una espada colgada por tan solo un pelo de la crin de un caballo. Dionisos explico al horrorizado Damocles que asà era su vida, que todos los dÃas pendÃa sobre él la amenaza de la gente que querÃa derrocarlo, de la gente que querÃa que se equivocara, que su poder tenÃa unida la tragedia de cualquier paso en falso.
Y Damocles dijo que preferÃa ser un cortesano.
Yo prefiero quedarme en la mesa, aunque algún dÃa caiga sobre mà la espada.