28 April, 2005
De pronto despertó, no sabÃa muy bien si lo que habÃa ocurrido era o no, si era real o no, las pistola habÃa desaparecido, Murphy tenÃa resaca. HabÃa pasado el dÃa acompañado por un filósofo que entre copa y copa de ron le habÃa dado un toque relativista a su vida, y él que siempre habÃa tratado de enunciar verdades absolutas se hallaba desorientado y atemorizado ante las consecuencias que podrÃa haber tenido tal cantidad de verborrea mezclada con alcohol.
Por momento llegó a pensar que la persona que le habÃa asaltado el dÃa anterior tenÃa razón, que tampoco importaba mucho lo que él pensara, ya que después de todo la impresión que generara en los demás no dejaba de ser su existencia, ¿para qué existir cuando los demás no ven en ti nada más allá que su percepción?. Como veis Murphy tenÃa un conflicto existencial o caraja. Esto en cierto modo alentaba al escritor a mofarse de su desdicha, al fin lo tenÃa donde querÃa, dudando de sus estúpidas visiones negativas de la vida.
Pero Murphy asà no es Murphy, su inexistencia no tiene sentido si piensa, si siente, si padece. Murphy sabÃa que necesitaba algo, necesitaba reencontrarse con el desgraciado que le habÃa dejado postrado en un mundo inexistente, sin nada que hacer, sin pistola.
Entonces fue cuando en un momento de debilidad, el escritor, le hizo comprarse una katana.
27 April, 2005
La jirafa come las hojas de los árboles, los hay que defienden que su cuello creció para ello, e incluso hay pruebas que avalan esa teorÃa, pero no puede ser una malformación lo que hiciera que las muy pobres tuvieran que acabar comiendo hojas. Si yo fuera jirafa puede que me interesara saber a que saben otras cosas aparte de las hojas. No sé, el caso es que no queda más que comer hojas porque es cómodo. Esto lo pienso más o menos, pero lo escribo del todo. Y a saber por qué extraña razón se me ocurren estas cosas. ¡A saber!, cada uno que lance sus teorÃas, que yo ya me encargaré de hacerlas el mismo caso que hago al desarrollo de la berza.
MÃrala que maja la jirafa, menuda mano habrÃa que tener para soltarle una colleja, porque eso sà que es una pedazo de colleja. ¿Y tú de qué te rÃes, sà tú?, ¿se puede saber qué te hace gracia?, aprende del que está en la IP de al lado, que piensa que esto es una chorrada que no merece ser leÃda, ese sà que sabe, ¡ole tú y tu inteligencia! (esto va por el listo que no se rÃe por hacerse el guai, que también le tengo calado).
Total, que aquà en la ciudad no hay jirafas, pero hay gran cantidad de desdichados que se comen lo que pillan porque no les queda más salida, después de haberse pateado diversos lugares de estudio y saber en los que alcanzar los medios para comerse otras cosas, y si eso es evolución, pues hay que joderse con Darwin.
24 April, 2005
CreÃais que Mel Gibson sólo hacÃa pelÃculas chorras como Arma Letal? CreÃais que tan sólo es el director de temas religiosos más conocido?
Pos no. Mel Gibson tiene alguna peli cojonuda. No sé si será por el guión, o si porque es una peli perfectamente ambientada… no lo sé. Pero esta pelÃcula me gusta.
Pongámonos en situación: A un Reportero (Guy Hamilton) le encargan su primer trabajo en el extranjero: cubrir la tensión que produce el presidente Sukarno en Indonesia… Es un encargo difÃcil. Pronto descubre que no basta con saber hacer las cosas, sino que es necesario tener contactos que te presenten a la gente, y que una crónica de radio necesita de entrevistas, voces… de otros, no sólo la suya.
Un fotógrafo, Billy, le propone ser su contacto, le consigue entrevistas que hacen que sea envidiado por sus compañeros.
Billy es un fotógrafo de menos de metro y medio, que le quiere por ser la única persona que no ve su defecto fÃsico (su estatura, vamos). Billy le ayuda sin razón alguna, tan sólo porque ve lo bueno en Guy.
En medio de la inseguridad de un paÃs casi en guerra civil, Guy conoce a Jill Bryant (Sigourney Weaver)… Una mujer… bueno, yo también quiero conocer una como esa.
Lo mejor? posiblemente el personaje de Billy. Interpretado por Linda Hunt (una mujer), que recibió un oscar como mejor actriz secundaria (interpretando el papel de un hombre, pero no haciéndose pasar por un hombre, sino que es un hombre en la pelÃcula). Billy guarda un archivo de todos sus amigos, con comentarios de cuándo les ha conocido, qué piensa de ellos…

La música también es otro punto fuerte. Compuesta por Vangelis y Maurice Jarre, si oÃs la melodÃa os sonará…
Como tiene más de 20 años… podéis descargarla del emule. (ojo, en versión original, si necesitáis los subtÃtulos, pedÃdmelos y os los paso)
Era una pistola de juguete, es lo que tienen los cuentos cadena, que el que los escribe da a sus personajes cualquier cosa sin reparar en las consecuencias de las acciones.
Lo que no son controlables son sus resultados, ya que los personajes tienen vida propia y a veces, sólo a veces, utilizan todos los objetos que el autor introduce en su mundo para realizar cualquier bobada.
El autor no puede controlar eso. De hecho hay autores que no pueden controlarse a sà mismos aunque lo intenten, pero como dice un tal Nacho, hay que aprender a separar el autor de su obra.
Si hubiese sido una pistola real (todo lo real que pueda ser una pistola en un mundo de ficción), murphy quizá saliese a la calle siguiendo las enseñanzas de Bretón, y harÃa el acto surrealista por excelencia: disparar al azar sobre la gente que se encontrase. Pero al ser una pistola de juguete en un mundo de ficción poco daño podrÃa hacer a la multitud.
Pero ni la pistola era real, (era ficticia por dos veces), y el autor se encontraba jodidamente pedante, delante del ordenador, sin ganas de provocar dramas injustos en un mundo irreal creado por sà mismo y controlado por sus personajes.
Murphy tomó vida como hace a veces (sólo a veces). Salió a la calle a pesar de los avisos de su autor, que le decÃa que no saliese y que le decÃa que la pistola era de juguete. Le daba igual. Murphy se engorila demasiado a menudo. Murphy es un cabezota de la hostia. Si pidiéseis opinión a alguno de sus inexistentes amigos (inexistentes porque son ficticios e inexistentes porque no los tiene) os dirÃan… “Murphy? ese tipo extraño? no, nunca le vi hablar con alguien real. Creo que se dedica a alimentar a 100 gatos en un parque cercano a casa”. “Jodidos gatos, al menos espero que se coman a los ratones de nuestros trasteros”.
El personaje de Murphy está en la calle, con su pistola de juguete. No tiene balas de juguete porque el autor no las ha introducido en el mundo de ficción. Ese mundo tiene sólo las cosas que el autor decide que estén dentro. Hay veces que el lector también participa en la historia, imaginando paisajes, calles, rostros… pero eso es más porque el autor es muy vago y no quiere dedicar tanto tiempo a descripciones absurdas. Por esto mismo, cuando el autor se trasforma en lector, salta sistemáticamente los párrafos de descripciones absurdas de paisajes y gente absurda. Por esta razón tardó dos minutos cinco segundos en leer la trilogÃa del señor de los anillos. Y sólo dos segundos en jurar no volverla a leer.

Qué hizo con la pistola? aquà es cuando el autor no interviene. Utiliza al lector. Lo manipula. El lector cree que imaginar lo que piensa hacer Murphy con la pistola en medio de la calle iluminada por un dÃa de primavera es parte de su función como lector. La verdad? que lleva todo el dÃa durmiendo, descansando, que está sentado en una postura que cualquier traumatólogo definirÃa como “poco aconsejable”, y que fumando un cigarrillo irá a por su pistola de juguete al salón, intentando no despertar a su compañera, con sus pasos cortos y nerviosos. Su compañera ya duerme, agotada.
Le sacará dos fotos a la pistola , escogiendo la que él crea mejor, la colocará en este blog y escuchará mil fotos antiguas, recordando en este dÃa de la marmota.
“te sigo esperando tanto, tu en mà nunca te has fijado… por eso te tengo que inventar… por eso te tengo que encontrar”
20 April, 2005
Asà que nuestro buen amigo nunca podÃa tomar el café por las mañanas, lo que le hacÃa estar en un continuo sopor durante todo el dÃa y le permitÃa pensar en las musarañas y demás animales intrascendentes. Hasta que un buen dÃa llegó a la conclusión que la intrascendencia mayor que conocÃa era la suya, por lo que se agarró un papel y un lapiz y se puso a escribir todo tipo de miseras acerca de la mala suerte.
En el fondo su objetivo era el de extender su punto de vista entre la población de su pequeño pueblo, pero poco a poco observo presa del pánico como a la gente se le hacÃan simpáticas sus chorradas y le tenÃan por un tipo bonachón y tranquilo. Esto exaltaba a nuestro despreciable amigo, por lo que ni corto ni perezoso decidió emigrar de su pueblo natal a la capital, con el fin de comenzar desde el anonimato una nueva vida.
Llegó en teledirigido el 6 de Junio del 1006 a la ciudad de Primilares, en la que los lugareños desarrollaban el arte de la escritura con los pies. Al llegar con sus papeles debajo del brazo, fue a una fábrica de letras en la que trató de vender sus escritos. Eran ya conocidos, ya que un paisano suyo los habÃa llevado hace tiempo. Y descubrió que era todo un personaje en aquel lugar. La gente lo adoraba, y comenzó a participar en espectáculos con equilibristas, payasos, osos y tigres de bengala.
Ganó mucho dinero, pero se dio cuenta de que la gente seguÃa sin tomarle en serio. Desde el palacio que habÃa comprado en lo alto de una montaña de las afueras veÃa a las masas vivir felices desde su desgracia. Era un incomprendido.
Un buen dÃa, harto de todo y de todos, compró una pistola.
(Continuará…??)
17 April, 2005
Murphy nació en un pueblo pequeño, de unos veinte millones de habitantes. Su mayor miedo era el que al calentar agua en el microondas, le saltase a la cara, y a la vez era muy aficionado al te, lo cual le provocaba muchos dolores de espalda al alejarse de la taza recién sacada del microondas.
Estos dolores de espalda le llevaron a un odontólogo, que le dijo que no tenÃa solución para su mal. Asà que acudió a la medicina homeopática.
Después de meses y meses practicando la postura alfa, sin resultado alguno aparente aparte del choteo de sus compañeros de trabajo, decidió pasar a la acción. RecogerÃa todas las hojas de publicidad que le metiesen en el buzón durante un mes para luego construirse un piso en las afueras de su ciudad.
Es que los ladrillos están por las nubes, le dijo al primero que le preguntó por qué su casa estaba hecha de papel, como la de uno de los tres cerditos del cuento. (el primero o el segundo, porque el tercero era la leche de listo y supo que la casa habÃa que hacerla de ladrillo, pa que no te la tire un lobo soplando).
Si es que…
La cosa es que un dÃa descubrió que tenÃa cinco dedos en la mano, y alegre por tan feliz descubrimiento se compró una cafetera nueva, una de esas que tienen muchos botones pero que al final sólo se usa el de encender/apagar.
Pobre Murphy. Las instrucciones de la cafetera venÃan en finlandés, coreano, alemán y (evidentemente) japonés, asà que nunca encendió la cafetera, por el miedo de tocar un botón equivocado y provocar una reacción nuclear que destruyese su piso.
Continuará…