Y es que no solÃa corregirse, pero se dijo: joer, será la carcoma quien me carcome la ropa, no? Las hormigas lo único que me producen es un hormigueo.
Efectivamente, era la carcoma. Unos bichos mucho más grandes que las hormigas, que no hacÃan más que meterse con ellas. Eran de lo más abusonas. DecÃan que la madera era suya, a pesar de la carpinterÃa de toda la casa era de aluminio imitando madera y las camisas estaban hechas con algodón y lycra (bueno, tenÃa una de lino, pero eso es otra historia).
El martes le vino una hormiga llorando. Que si es que me ha dicho una carcoma tal, que si cual. El personaje del cuento cadena escuchaba pacientemente a esta hormiga pusilánime (joer, siempre pensé en usar esta palabra en un contexto). La escuchaba con calma, ella sentada en la rodilla desnuda del personaje. “que es que me dijo que era una chiquitaja y…”
“Ottias”, gritó el personaje, justo cuando miró al frente al intentar abstraerse del rollo de la hormiga. “Ottias”, repitió, mientras se ponÃa en pie y la hormiga trataba de agarrarse a los pelos de las piernas.
“EL POSTER DE WILLY DE VILLE NO, COÑO !!! ”
Hasta las tres carcomas que estaban carcomiendo el poster se acongojaron al ver la reacción del personaje.
“Me cago en todo lo que… ” iba diciendo mientras corrÃa hacia el poster (horrible por cierto), de la pared…
(continuará…)
Hay dÃas que se hace imposible tirar la basura. Sobre todo para Jaime.
Deposite usted la basura en el contenedor entre las 9 y las 10. Nunca (o casi nunca) Jaime estaba a esas horas en casa, y le era imposible (o casi imposible) tirar la basura.
Que no le entendáis mal, a Jaime le hubiese encantado tirar la basura a esa hora. Incluso estar una hora o dos (o cinco) antes en casa, para estar con la basura bien atadita por arriba y preparado para sacarla al contenedor de la calle.
El poder tirar la basura a la hora significarÃa que se encontraba en casa a esa hora (hora normal), y que podrÃa estar tirado en la cama, leyendo (aunque nunca fue de mucho leer), o haciendo rebotar una pelota de espuma por la habitación (si tuviese tal pelota), o dando de comer a los peces (si tuviese acuario).
Y eso hubiese significado que el 2 de agosto de 2006 no estarÃa viendo a una fila de hormigas que trepaba desde el patio de su casa por la pared, formaditas cual desfile militar en dos carriles: uno de hormigas que venÃan y otro de hormigas que se iban, llevando a sus espaldas todo lo orgánico que contenÃa su bolsa.
Pero el dos de agosto de 2006 Jaime estaba tumbado en su sofá cama, viendo desfilar a las hormigas. Dejándolas tranquilas, sin intentar putearlas y romper sus filas marciales con ataques aéreos indiscriminados de KH7 (el spray insecticida hacÃa tiempo que se acabó).
Las dejaba marchar tranquilas porque al fin y al cabo ellas hacÃan una labor de separación de basuras que Jaime nunca hacÃa, y porque sabÃa que era culpa suya:
Él era quien habÃa dejado las ventanas abiertas al patio y la basura en medio de la habitación.
Al menos los ladrones podÃan haberse molestado en tirar la bolsa de basura. Eso y el sofá cama era lo único que habÃan dejado atrás…
(continuará)
Un grupo de amigos que habÃan quedado en una plaza de una ciudad cualquiera. Ni la plaza ni el tiempo ni la ciudad ni el idioma en que se hablan tiene importancia para la historia.
 Una persona de la misma edad que el resto llega al grupo de amigos, que están hablando entre ellos
  - Perdonad por llegar tarde — dice el desconocido al grupo — y perdonad por interrumpir — dice al ver las caras extrañadas de los otros cinco.
 - hola, te podemos ayudar en algo? — dice H, el más alto del grupo y el que siempre responde en cualquier caso. H siempre habla cuando no debe. Eso dice I, su novia. I siempre se mete con H, aunque le quiera con locura.
- Hola, H., no me toques los cojones que llego estresao del trabajo, que todo el dÃa hemos estado con movidas y no he parado. Dónde vamos a ir? os apetece ir al cine?
 - Perdona — (insiste H.) – ¿cómo sabes mi nombre? ¿quién eres?
- H, tio, que no me toques los cojones, hombre, que ya te digo que vengo estresao. Llevo un mes y medio sin parar por casa, y el viajecito ha sido de muerte, con un tÃo con un tatuaje en el brazo, hecho a mano, que ponÃa “Ciapeau”.
 - Oye, yo a tà no te conozco, tio. No me toques a mà los cojones.
Entonces es cuando la persona que se ha presentado a aquel grupo, que como sabemos o no sabemos está en una ciudad cualquiera a cualquier hora en cualquier plaza… mira a aquellas cinco personas y ve en su expresión que ellos no saben quién es el recién llegado que les habla tan familiarmente, y que se está metiendo con H. Aunque el que H se meta en problemas con un desconocido es algo que no les sorprende porque tiene ese raro don, y su novia, I, le quiera mucho a pesar de estos defectos que ella ve compensados por cosas que el resto también conoce.
 - A ver, H. Me estás diciendo que no me conoces?
- Creo que ninguno te conocemos ni sabemos quién eres, dice J, otro de los del grupo.
A esto la persona que se ha presentado al grupo, que como parece ser por cómo se están escribiendo estas palabras, es el protagonista de la historia, aunque no lo sabemos aún (llamémosle X), pone cara de extrañado y dice:
- Venga, joer, no os paséis.
 Y sacando su carnet de identidad, y tapando con un dedo su fecha de nacimiento (que aunque esté por el revés, X tiene mucha aprensión sobre que la gente sepa su edad), dice:
- Es que no reconocéis a X??? (dice con una sonrisa amistosa en la boca y citando su verdadero nombre, que posiblemente nunca sabremos, porque al autor de esta historia completamente ficticia le resulta bastante supérfluo citarlo o considera que es tarde y deberÃa estar durmiendo, y hasta puede que no citarlo le resulte un bello giro literario o quién sabe, quizá el autor esté demasiado sordo y presenciase la historia y ahora se averguenza de no haber oido el nombre en el momento debido)

 - de dónde has sacado esa cartera, cabrón (dice K, señalando a la cartera de bolsillo de donde X ha sacado el carnet)
 - K, te estás pasando.
- Mira, no sé quien eres (dice K), pero tu no eres el de la foto, ni esa cartera es tuya, y vas a tener que dar muchas explicaciones.
 Es entonces cuando X se mira a un espejo de un comercio que hay en aquella plaza cualquiera de una ciudad que tiene nombre pero no sabemos, y dice entre dientes, mirándo la foto del carnet:
 - mierda de vida (a veces)
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(nota del autor: porque hay veces que la vida, en ese camino que dice Oskar, te lleva y te trae y tu crees que eres quien sigue un camino. Y crees que, como X, vas hacia algún lugar más o menos previsto, pero que piensas con fé que alcanzarás…
Y un dÃa descubres en el espejo que ni te pareces a la foto de tu dni de hace unos meses, y te vuelves a mirar en el espejo, entre el vapor que llena el cuarto de baño cuando X, que puedes ser tu mismo, al ducharse, provoca en el ambiente.
Y te preguntas que si ha merecido la pena. Y a veces dices que sÃ. Y a veces… que no.
Y guardas tu dni en tu cartera, y luego la cartera en el bolsillo.
Y te sigues afeitando.
Y un dÃa más acaba de comenzar.)
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Un abrazo, Oskar. Como bien sabes los planesianos y especialmente las musas, (y muy especialmente mi musa) espera la vuelta de los jueves amarillos.
Nos pasamos los dÃas pensando y diciendo que son demasiado cortos, que 24horas no son suficientes para trabajar, nutrirse, divertirse, culturizarse, cuidarse y descansar…
Pues como premio… un segundito para empezar el 2006 con buen pie!!! Y nada de quejarse, porque ya sabéis… “Menos da una piedra y, además, hace daño!â€.
http://www.novaciencia.com/2005/11/12/el-ultimo-minuto-del-2005-tendra-61-segundos/
Feliz 2006 y que nos sigan regalando segunditos, que yo al 2600 no creo que llegue… jajaja!!!